(Ex Secretario Genral del P.A.P. - Ex Regidor Provincial y Ex Candidato a la Alcaldia a La Municipalidad Provincial de Pacasmayo )
Cada quien es libre de expresar sus opiniones, no obstante, éstas deben de estar siempre enmarcadas dentro del respeto y, sobre todo, de la verdad.
Por otro lado, sería cómodo colocarse como el francotirador, apostado en una esquina y desde el anonimato disparar sin contemplación, sin importar a quien se hiera o si se tiene o no la razón, pero las posiciones fáciles nunca son las más apropiadas. Cuando hay que alzar la voz, lo justo es que la crítica constructiva emitida vaya acompañada de ideas que contribuyan a la solución de los problemas.
En un artículo anterior, censuro la actual gestión de la Municipalidad Provincial de Pacasmayo por no haber sido capaz de invertir más del 27% de presupuesto destinado a proyectos de inversión durante el 2008. Sin embargo, debo señalar que el problema de la eficiencia en el gasto, es un común denominador en la mayoría de las municipalidades de la provincia, tal es así que, de las 5 municipalidades existentes, 3 de ellas no han ejecutado ni el 60% de sus presupuestos en inversiones, las razones ya las conocemos.
¿ Con qué autoridad, se podrá exigir al Estado la transferencia de más recursos cuando los hechos demuestran que no hemos sido capaces de invertir la totalidad de lo poco que se nos ha dado ?
Es importante señalar que, gran parte de la responsabilidad es atribuible a la falta de capacidad pero, además, a la falta de identificación de los funcionarios con la provincia.
¿Qué empeño le puede poner tal o cual funcionario a un proyecto si no siente afecto o cariño por nuestra tierra?
Peor aún,apena saber que a la falta de identificación se suma muchas veces la pedantería y la arrogancia de los que ostentan un cargo importante. La experiencia nos ha enseñado que, los cargos de confianza son como la fama, hermosa pero pasajera, hoy somos y mañana no somos, deberíamos procurar que al final de nuestra jornada nos quede como grata recompensa el afecto, el cariño y el reconocimiento de la gente. Pero, ¿qué reconocimiento puede esperar un funcionario soberbio que trata con desprecio y hasta con prejuicio a los ciudadanos?
Queda claro que, falta humildad, apego, identificación auténtica y profunda, ganas de acabar con los problemas que medran la calidad de vida de la población, falta responsabilidad social para asumir que más importante es el bienestar colectivo que el interés personal.
Nuestra provincia, demanda el involucramiento de sus hijos, para tomar las riendas de su desarrollo. Es urgente y vital corregir el actual rumbo y esto debe de comenzar con agradecer los servicios prestados de algunos funcionarios. Estoy convencido que más de uno de mi comprovincianos reúnen la capacidad profesional y moral para ejercer con responsabilidad esa función. Estaría demás señalar que, un comprovinciano pondría pundonor en cada instante de su función, porque el cariño al terruño estaría por encima del interés personal, porque sólo nosotros, los hijos de esta hermosa tierra, daríamos mas de lo que tenemos por verla enrumbada en la senda del progreso y desarrollo.

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